Hice mi maleta.
Me miré al espejo.
Parezco más vieja.
Parezco más fría.
Con un profundo respiro y un gran paso,
me acerco un poco más, un poco más.
Por motivos desconocidos dí una zancada.
Volé, y volaré.
Sé que si el destino me es propicio,
conservaré lo que queda en mi cabeza.
Pero mi corazón no late,
no late como solía hacerlo.
Y mis ojos no ven como solían ver.
Apenas te ven.
Y mis labios no besan,
no besan como solían hacerlo.
Y mis ojos no te reconocen por motivos desconocidos.
Por motivos desconocidos.
Había una silla libre.
Nos sentamos en ella.
Dije que si el destino nos era favorable,
lo tendría en mi mente.
Pero mi corazón no late,
no late como solía hacerlo.
Y mis ojos no ven como solían ver.
Apenas te ven.
Y mis labios, no besan,
no besan como solían hacerlo.
Y mis ojos no te reconocen.
Por motivos desconocidos.
Por motivos desconocidos.
sábado, 18 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
